Cocaína
La cocaína es una droga estimulante altamente adictiva, derivada de la hoja de la planta de coca (Erythroxylum coca), que ha sido utilizada desde hace siglos en América del Sur, debido a sus propiedades estimulantes y anestésicas. Es un polvo blanco cristalino que se consume normalmente por vía nasal, aunque también se puede fumar o inyectar. En términos generales, esta droga produce una sensación de euforia y energía, así como la disminución del apetito y la necesidad de dormir.
El uso de la cocaína puede tener graves consecuencias para la salud; la adicción a ella genera un trastorno crónico que puede requerir tratamiento a largo plazo. Los programas de tratamiento pueden incluir terapia individual, grupal y farmacológica, para ayudar a controlar los síntomas de abstinencia y reducir la ansiedad.
Componentes de la cocaína
La cocaína se obtiene mediante un proceso químico que involucra la extracción de alcaloides de la planta y su posterior refinamiento, siendo el ingrediente activo la benzoilmetilecgonina. Además, la cocaína puede contener otros alcaloides de menor concentración, como la ecgonina, la norcocaína y la cocaetileno.
Es importante destacar que, a fin de incrementar el volumen y generar mayor rentabilidad sobre las ventas, la cocaína es diluida con otros productos químicos, como talco, almidón, azúcar, lidocaína y otros anestésicos locales. Esta práctica puede generar mayor riesgo de efectos negativos para la salud del consumidor.
¿Cómo se genera la adicción?
La adicción a la cocaína afecta enormemente al organismo. Su consumo activa el sistema de recompensa del cerebro y afecta la actividad de varios neurotransmisores, incluyendo la dopamina, la serotonina y la norepinefrina, haciendo que el cerebro se adapte a la presencia de la sustancia, lo cual genera la necesidad de consumir en mayor dosis para lograr el mismo efecto. Adicionalmente, factores como la genética, el ambiente, situaciones estresantes y la exposición temprana a las drogas, contribuyen al desarrollo de la adicción. Es importante tener presente que esta problemática requiere tratamiento profesional, y que no se puede superar simplemente con “fuerza de voluntad” o decisión propia.
Efectos
Dependiendo de la cantidad y frecuencia del consumo, así como de la forma (por ejemplo, inhalada, fumada o inyectada), los efectos pueden variar. Algunos pueden ser reversibles si se abandona el consumo y se adopta un estilo de vida saludable. Sin embargo, otros pueden ser permanentes.
Los efectos más comunes son de varios tipos, y hacen parte de dos grandes grupos: los físicos y los psicológicos. Generalmente, dichos efectos no aparecen de manera individual, sino interrelacionada, dando lugar a una amplia gama de sensaciones y cambios importantes en el individuo.
De tipo físico
De tipo psicológico y sociofamiliar
Sobredosis: el mayor riesgo

En la adicción a la cocaína, y en muchas otras, existe riesgo de sobredosis, el cual es aún mayor si se mezcla con otras sustancias como el alcohol o las benzodiacepinas. Los síntomas incluyen convulsiones, delirio, coma y problemas cardiorrespiratorios.
Tratamiento
Existen actualmente varios tratamientos, resultantes de la combinación entre farmacología y psicoterapia. El manejo de contingencias y la terapia cognitivo – conductual, cuentan con importante evidencia sobre su efectividad. Cabe aclarar que no todos los tratamientos funcionan por igual en todas las personas, por lo que es importante encontrar el adecuado para cada individuo en particular. Igualmente, la vinculación de familiares y redes de apoyo es fundamental en el proceso y consecución de resultados.
