educacion familiar y muerte

Familia, crianza y futuro

Los papás no les enseñan a vivir a sus hijos y luego miren, vienen las consecuencias; el gobierno no está a cargo de los hijos

Algún usuario de Facebook

Entre distintos tipos de reacciones al asesinato de dos jóvenes hermanos, en Tarazá, norte de Antioquia, me llamó la atención este comentario, que representa una particular posición frente a la crianza de los hijos, desde la cual se asume que todo lo que les suceda guarda relación con la enseñanza recibida en años anteriores. Algo de ello es cierto: los padres y otras figuras importantes promueven el aprendizaje de distintas actividades que favorecen procesos adaptativos, como vestirse, asearse, utilizar cubiertos, y otras más elaboradas, como las normas de cortesía, el comportamiento en público, realizar diligencias o realizar tareas complejas.

Pero, a menos que el fallecimiento esté causado por una negligencia directa de su parte, habría que preguntarse: ¿hasta qué punto puede responsabilizarse a los padres? ¿Qué deben aprender de ellos para evitar morir de forma violenta? Pues, siendo generosos con el comentario, puede decirse que: establecer relación con buenas personas, evitar sectores de riesgo, reconocer situaciones de peligro y enfrentarlas o huir de ellas. Dicho aprendizaje, sin embargo, no es suficiente para evitar una tragedia, ni explica satisfactoriamente la relación tipo de crianza –hechos desafortunados.

Lo que le sucede a una persona, en este caso a un joven, obedece a muchos factores que, en la medida que se expone a nuevas situaciones, aumentan en complejidad. Así entonces, al paso del tiempo, los padres tienen menos control sobre sus hijos y, todo aquello que les enseñaron de niños, no necesariamente evita la acción de esa maraña de circunstancias socioambientales, azarosas, que pueden hacer que su vida tome un rumbo distinto al que esperaban.

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